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lunes, 29 de febrero de 2016

La observación en marketing

En marketing es fundamental la información como punto de partida para conocer el mercado, el consumidor y a la competencia, si queremos tener una radiografía completa del entorno en que nos vamos a mover.

Hay dos tipos de información a recabar, cualitativa y cuantitativa. La cualitativa, que ya nos indica que se trata de información cualificable, (no necesariamente cuantificable), que tiene el valor de darnos a conocer las opiniones sobre la marca, los productos o servicios de una empresa, o bien sobre la imagen de la misma. Es una información subjetiva, y por esta razón, particularmente rica en matices que si bien no son cuantificables, aporta detalles de gran calidad.

En cuanto a la investigación cuantitativa, es aquella que aporta información fácilmente cuantificable, y su ventaja es la posibilidad de agrupación de los datos de muestras adecuadas de individuos, lo que permite obtener comportamientos y tendencias generales, al poder cuantificar los datos extraídos.

Las técnicas más frecuentes para la obtención de información cualitativa son las  entrevistas en profundidad, las reuniones de grupo, las técnicas proyectivas, la observación y la encuesta. Las técnicas cuantitativas más frecuentes son las encuestas, (telefónicas, por correo, mail o personales), los paneles y la experimentación.

Me voy a centrar en este post en la observación que es una técnica cualitativa, y se basa en el análisis de las reacciones del usuario, y que aporta datos netos de forma involuntaria. Las diferencias con la experimentación se encuentra en que en la observación solamente se analizan datos, y en la experimentación se controlan los medios, y se provocan reacciones, que posteriormente se analizan.

La observación es una técnica de marketing que consiste en observar personas, fenómenos, hechos, casos, objetos, acciones, situaciones, etc., en sus entornos naturales, para obtener determinada información necesaria sobre ese colectivo concreto.

Entre las ventajas del uso de esta técnica de marketing es que permite obtener información más precisa que de otro modo no se podría obtener, bien porque las personas no pueden o no quieren ofrecer, o bien porque las respuestas pueden enmascararse involuntariamente o por diversos motivos. El consumidor no está influido  por ninguna persona, situación u opinión.

Mediante la observación podemos ver el comportamiento real sin ningún tipo de sesgo, como podrían ser los que pueden darse en una entrevista o encuesta. Por otra parte, hay cierto tipo de datos que solo pueden recogerse mediante la observación, como los patrones de comportamiento en los que el individuo no es consciente de ser observado, o bien no puede comunicarse. Por ejemplo, comportamientos inconscientes o reflejos que se pueden darse en las tiendas, como coger los productos que aparecen en el lineal a la altura de la vista o la tendencia a comprar los productos de las cabeceras de lineal, a evitar los productos que están en alto por su incomodidad, o los de muy abajo por tener que agacharse. Es muy útil la observación en casos concretos para determinada zona de un supermercado, o bien en introducción de nuevos productos, por citar algunos.

Como posibles desventajas encontramos en que no se pueden determinar o percibir emociones, actitudes o motivaciones del consumidor. También como desventaja suele  argumentarse que el comportamiento o las motivaciones del colectivo que se observa puede no ser el correcto, al no poder interactuar con el sujeto. Sin consultarle,  si vemos que un consumidor compra una determinada marca no sabemos si puede ser para sí mismo, o por un encargo de un familiar o amigo, lo que desvirtuaría la realidad observada. En algunas ocasiones, la observación oculta, (realizada sin que el observado lo sepa), puede llegar a ser percibida como poco ética si el individuo llega a notarlo.

Podemos clasificar la observación en:

        Natural
        Estructurada
        Observación participante

Observación natural, en la que el observador es un mero espectador, sin que intervenga en modo alguno en el curso de los acontecimientos observados. Ocurre dentro del contexto en el que surgen los datos de interés para el investigador. Es la más frecuente.

Observación estructurada. Igual que la anterior, pero en la que el observador trata de establecer algún tipo de control sobre la situación.

Observación participante, en la que el observador forma parte de la propia observación.

La medición de la observación se suele realizar con los siguientes criterios:

        Ocurrencia. Nos informa si determinado suceso aparece o no durante el periodo de observación
        Frecuencia. Es el número de veces que sucede un determinado dato durante el periodo de observación
        Latencia. Es el tiempo que transcurre desde la aparición de un estímulo y la reacción ante el mismo
        Duración. Es el tiempo durante el que se manifiesta el suceso objeto de la investigación
        Intensidad. Es la fuerza con la que el suceso que estamos observando aparece en un momento dado de la observación

Para una correcta dimensión de un proceso de observación, se debería preparar:

        Definir los objetivos a lograr 
        Definir la zona de observación
        Elegir al azar las unidades  a observar
        Fijar un periodo de duración de la observación
        Recoger información mediante la observación
        Analizar la información, elaborar conclusiones e informe de resultados

Muchas de las cosas habituales que vemos cotidianamente en, por ejemplo, una compra en un supermercado o hipermercado vienen de haber realizado previamente técnicas de observación o de experimentación.

Por el marketing de observación hemos conocido la influencia de los colores en el packaging de los productos, la imagen de marca, la influencia de la colocación de los productos en las estanterías, le influencia de los malos olores, (pescadería, por ejemplo), en la afluencia de las personas a determinadas zonas del supermercado, el hábito de colocar chicles, bombones, caramelos o pilas al lado de las cajas, (compra impulsiva, compra de último minuto), y otros similares.


Complementados por las técnicas de experimentación, se han determinado muchas otras prácticas más, que iremos viendo en próximos posts.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Crisis y marketing


Lo he visto en numerosas ocasiones, cuando hay crisis, ¿porqué el marketing es el gran perjudicado?

Y es que si hay un concepto dentro del negocio que siga más fielmente a la evolución social, ese es justamente el marketing. Claro que hay una relación directa. Pero el binomio crisis = recortes en marketing, es un error.

Comencemos por aclarar que el marketing no es un departamento. El marketing es toda una filosofía empresarial, casi tan antigua como la vida en comunidad. Es decir, ya el trueque de cosas en los albores de la humanidad era marketing. El que los fenicios introdujesen el dinero como unidad de cambio no fue sino un paso más.

Decimos que en tiempos de crisis el marketing es el gran perjudicado. Si hablamos del marketing tradicional, es cierto que ante las crisis se recorta rápidamente del presupuesto de marketing, y no solamente en las Pymes sino también en las grandes empresas. Claro que llegados este punto, habrá que matizar. ¿Qué es exactamente el presupuesto de marketing?

Si entendemos como recorte de los gastos de marketing el recorte de la publicidad, pues es bastante cierto que se cumple, la mayor tentación es recortar. Menos mal que a veces muchas empresas, sobre todo grandes, hacen aquello de la “huida hacia delante” y acuden a la publicidad como tabla de salvación para mantener su cuota de mercado. Pero la publicidad es sólo una parte del presupuesto empresarial. Hay otra parcela del marketing, la gran olvidada dentro del Marketing Plan, que es la parcela de conocimiento del mercado, del consumidor, de su evolución y seguimiento, lo que incluye frecuentes o periódicos estudios de mercado, de situación y de competencia. Y esta es la parcela real e injustamente olvidada. Y, precisamente, esta es la parte del negocio que puede salvar el plan de continuidad, de viabilidad de la empresa.

Existe poca cultura de marketing, incluso en empresas grandes. Por razones de prudencia no voy a dar nombres en este post de empresas grandes que entran en el error de recortar justo de donde no se debe, no se puede, sería mejor decir. Pero lo hacen, y  perjudicando seriamente al negocio.

Yéndonos hacia atrás en el tiempo, uno de mis clientes dejó de hacer un estudio de mercado, concretamente en España, sobre la situación del consumidor y su opinión sobre la tecnología y su disposición al cambio, A cambio decidió hacer un estudio de panel de comparación de sus precios con los de la competencia. Esta empresa lo consideraba sagrado, mientras que mi empresa CB Consulting le decía que eso estaba ya anticuado, y le proponía el estudio del mercado del comportamiento del consumidor y su relación con los avances de la tecnología. Por otra parte, ante la misma recomendación de CB Consulting, otro cliente sí que quiso hacer este estudio en España. Pues se detectó que el usuario español sí que realmente era sensible a comprar la última tecnología, aún costándole mas caro el PC, en lugar de segur comprando la anterior, más barata.

Estamos hablando en concreto de los chips 386 y los 486, y de hace más de 10 años años. El proveedor que hizo el estudio recomendado por CB Consulting comenzó a pedir a la casa matriz más PC basados en chips 486, en detrimento de los basados en 386, y aunque leído ahora pudiera parecer un suicidio empresarial, resultó ser la táctica acertada.

Y es que en poco tiempo los 386 caían en picado en sus ventas, debieron prácticamente saldarse para no incurrir en mayores pérdidas, mientras que el segundo cliente tuvo un excelente acierto y estuvo en la onda, quedándose con un escasísimo stock de 386 y habiendo ganado tiempo en la comercialización de los 486, por delante de los demás. El primer cliente, el del panel de seguimiento de precios del mercado, se tuvo que tragar su stock y tardó en reconocer su error. Que conste que CB Consulting se lo recomendó.

A título de anécdota, el que acertó era un proveedor norteamericano de prestigio. El que se basó en los precios, el anclado en el pasado, era un proveedor japonés, también de prestigio pero japonés, más tradicional. Ofrecía buena calidad, pero mala lógica de mercado. Y, encima, poco propenso a confiar en el consultor.

El marketing, como decía a principio del blog, evoluciona muy rápidamente con la sociedad. Las personas que se dedican al marketing ya son otra cosa, muy distinta.

La lección o moraleja es que ante la crisis, hay que analizar el mercado, y siempre desde el punto de vista del usuario. Ya nada está basado en la competencia de precios, al menos no es lo determinante.


Y hoy, con el marketing 3.0 es fácil: es el usuario el que dirige, y el que dice. El usuario está siempre ahí, y sólo hay que saber escucharlo.