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miércoles, 9 de marzo de 2016

Marketing en Servicios

El servicio es un producto. Dicho así, categóricamente, parece necesario matizar esta entrada del post. En el marketing tradicional se consideran como pilares fundamental las cuatro variables de marketing mix, producto, precio, distribución y promoción. Por otra parte, hay un quinto elemento, que es donde se relacionan las cuatro variables del marketing mix, que es el mercado. Ha llegado el momento de repasar el marketing de servicios.

El producto, desde el punto de vista del marketing, es un determinado bien o servicio que se dirige o puede dirigirse a satisfacer las necesidades de un usuario, real o potencial. Resulta obvio que la base del marketing mix es el producto, (o en su caso, el servicio), ya que es sobre el que giran el resto de las “P” mencionadas. Si no hay producto, no hay nada sobre lo que poner precio, ni  lograr la comunicación ni hacer la distribución.

Una variante del producto es el servicio, y como diferente que es requiere un marketing diferente. Las empresas de servicios se han incrementado notablemente en los últimos años, al pasar nuestra sociedad desde la época industrial a la era de la información. En este post vamos a centrarnos únicamente en las empresas que ofrecen servicios en lugar de productos tangibles.

El mercado de los servicios se caracteriza por una tremenda heterogeneidad, lo que dificulta la aplicación homogénea de políticas de marketing en este entorno. Por estas razones, los servicios requieren una estrategia de marketing diferente a la del mercado de productos. El producto es homogéneo, mientras que el servicio es heterogéneo.

La mayoría de las veces el servicio no suele prestarse sólo, sino que existe generalmente un servicio básico, que el que se espera del servicio, sino que suelen existir los servicios asociados, que pueden ser imprescindibles para la prestación del básico y que aportan calidad, diferenciación y estilo a la empresa, a la vez que pueden existir los servicios complementarios, que poseen la cualidad de no ser imprescindibles, pero aportan un notable valor añadido.

Pensemos en el caso de un hotel, por ejemplo. El servicio principal es proporcionar alojamiento, (habitación), al cliente, mientras que los servicios asociados son los proporcionan ciertas ayudas al cliente, como los mozos o los conserjes, y los servicios complementarios pueden ser el tenga Internet, restaurante, cafetería o piscina.  

El servicio no es un bien tangible, lo cual lo diferencia del producto elaborado, que sí lo es. Una de las características del producto es que puede almacenarse y hacerse acopio para épocas de mayor demanda mientras que el servicio ha de crearse ad hoc cada vez, incluso aunque sea un servicio estandarizado y repetitivo, y no se puede almacenar.

Vemos que las características que definen al mercado de servicios son las siguientes:

        Intangibilidad
        Inseparabilidad
        Eventualidad
        Heterogeneidad

La intangibilidad es una de las características que más claramente definen al servicio, por contraposición al producto. Mientras que un producto se puede utilizar y poseer, el servicio se utiliza pero no se posee ni es tangible.

La inseparabilidad es otra característica del servicio: la realización o producción del servicio y su utilización son inseparables, de forma que quien recibe el servicio está en contacto directo con quien se lo presta. La comunicación e interacción es directa, a diferencia de los productos que se producen, se almacenan, se distribuyen y se utilizan en otras ocasiones de lugar y tiempo, sin contacto directo alguno entre proveedor y el consumidor o usuario.

La eventualidad es otra característica diferenciadora de los servicios frente a un producto tangible. Mientras que el producto puede guardarse para ser utilizado en otro momento, un servicio se utiliza o no se utiliza, pero no se puede guardar. El servicio no utilizado se pierde, siendo esta una característica típica de los servicios y que tiene una  gran influencia en la elaboración de los costes de los mismos.

La heterogeneidad nos define que un servicio nunca es igual a otro. Indudablemente no es lo mismo un avión, tren o autobús que realice un viaje con todas sus plazas ocupadas o que vaya medio vacío. En el primer caso realizará un servicio rentable y en el segundo no. En el caso de los productos, los no utilizados en una ocasión pueden ser utilizados en otra, mientras que las plazas no ocupadas en los medios de transporte mencionados es una pérdida que ya no se puede recuperar por muy llenos que vayan los siguientes.

Existe una fuerte interacción entre el proveedor del servicio y el usuario del mismo, con algunos matices diferenciadores derivados del modo en que se realiza la prestación del servicio por el proveedor. Se dan tres posibles casos en los servicios:

        El cliente acude al servicio
        El servicio va al cliente
        Servicio de comunicación remota

En todos los casos existen dos modalidades, servicio único o servicio múltiple, en lo que respecta a los lugares de prestación del servicio por parte del proveedor.

En el primer caso, cuando es el cliente el que acude al servicio, se encuentran el cine, teatro, peluquería y otros similares para lugar único, siendo las cadenas de restaurantes (McDonald's, Burger King) o la red de autobuses o trenes las que consideran lugares múltiples.

Cuando es el servicio el que va al cliente, se considera lugar único cuando el servicio se desplaza a un lugar para un usuario concreto, como puede ser cuando se llama a un fontanero, y lugar múltiple en el caso de un mensajero, que va repartiendo a todos.

Como ejemplos de servicio de prestación remota podemos considerar las tarjetas de crédito, la venta a distancia, la radio y la televisión.

Los elementos del marketing mix en los servicios tienen lógicamente distinto grado de influencia en el sector servicios.

Marketing para Servicios

El marketing de servicios, como consecuencia de las características diferenciadoras entre producto y servicio, lleva anejas algunas particularidades que lo diferencian del marketing de productos. En principio, en el marketing de servicios hay algunos autores que consideran que además de las 4 PS del marketing clásico de producto, hay que añadir a la planificación de marketing algunos conceptos más tales como las personas, el “concepto físico” de los servicios y los procesos.

Las empresas de servicios dependen en mayor manera de las personas que las empresas que elaboran productos. Si en la fabricación de productos las personas pueden ser importantes, en las empresas de servicios las personas pasan a ser la parte fundamental, tanto por el factor humano en sí mismo, como especialmente a nivel de costes.

En el concepto de personas incluimos a toda la gente que participa en el proceso de un servicio, sean empleados o clientes. La razón es que la calidad del servicio puede depender de ambos. Por la parte de los empleados, en los servicios se ha de ser muy cuidadoso en cómo se reclutan, capacitan, motivan y recompensan a los empleados, para intentar que el buen ambiente redunde en un mejor servicio al cliente. En cuanto al cliente, hay servicios en los que el cliente participa, como en un concurso encargado de Paintball. En este caso, el cliente deberá ser convenientemente preparado y asesorado por la empresa.

En las empresas de servicios, el servicio no es tangible, pero sí el concepto físico, donde encontramos la infraestructura de la empresa de servicios que es de muy alta importancia en este segmento. Los edificios de los bancos u otras empresas de servicios consideran de gran importancia la localización, estructura interna, diseño y tamaño, así como en los medios de transporte se han de considerar la calidad, presentación, tecnología y comodidad. En estas infraestructuras resulta de gran valor la ambientación, señalización, la imagen corporativa, el vestuario, olores y colores, ya que son los elementos físicos que se encuentran en contacto interactúan con el cliente. Cuando un cliente entra en contacto con un servicio, ya sea al entrar un establecimiento, mediante una presentación o tras una llamada telefónica, son los únicos elementos que le hacen percibir a la empresa, como contacto inicial, ya que no hay un “producto” como tal, sino un servicio, que en este caso es el servicio que se presta.

Por último, en las empresas de servicio se depende de los procesos, en los cuales una parte de los mismo descansa en los tiempos. Si se trata de un servicio, no es la misma calidad si cuesta más o menos tiempo el propio servicio, desde una sencilla operación de traspaso de fondos en un banco, a un servicio de transporte en el que haya que desplazarse internamente hasta llegar a los trenes o autobuses, o al embarque de un avión, así como lo fácil o lo complicado que resulte el embarque en sí mismo. Las cosas automatizadas o las que hay que hacer manualmente son importantes en determinados tipos de servicios, como en un hotel o un restaurante, desde que reservas hasta que puedes acceder a tu habitación del hotel o a la comida del restaurante, que puede estar totalmente manual y lento, o automatizado con una carta electrónica o una tablet, y el pedido resulta fácil de realizar y la espera es corta.  

Otro concepto importante dentro de los procesos es el hecho de que los servicios a veces llevan implícitos otros servicios. ¿Qué tal ese servicio adicional?. Si resulta excelente el hotel pero acceder a la piscina resulta complicado, se encuentra lejos, es mala o poco accesible, en ese caso el servicio adicional ofrecido lo que hace es empeorar la imagen del servicio principal. Mejor no ofrecerlo entonces.

Promoción y publicidad

Hay diferencias fundamentales entre el marketing y la publicidad de las empresas que comercializan un producto y las que comercializan un servicio.

En el caso de las empresas de servicio, conviene mostrar las ventajas del servicio de la manera más eficiente y atractiva posible. Destacar la calidad y la reputación de la empresa, ya que es vital para estas empresas adquirir un prestigio.

La promoción más conveniente para las empresas de servicios deberán descansar en 4 pilares recomendados para estas empresas.

        Publicidad, centrada en las características y ventajas diferenciadoras
        Venta personal, preferiblemente
        Relaciones Públicas (Publicity), que es el fomento de la demanda del servicio mediante noticias importantes sobre el servicio, sin que se pague por este tipo de promoción
        Promoción de ventas, mediante actividades de marketing para estimular o fomentar la compra o venta de un producto o servicio mediante incentivos a corto plazo, para complementar las acciones de publicidad facilitar la venta personal

Las promociones en los servicios deberán:

        Crear conciencia e interés por el servicio y en la empresa de servicio
        Diferenciar la oferta de servicio respecto a la de la competencia
        Comunicar los beneficios de los servicios disponibles
        Persuadir a los clientes para que compren o usen el servicio


Un post es un espacio reducido para abordar este tema a nivel total, pero espero haber logrado en éste que el marketing de servicios tiene sus propias particularidades que es necesario conocer, para poderlas aplicar cuando sea necesario.

sábado, 2 de enero de 2016

Marketing y Publicidad

En este Blog no sólo debe tener cabida la teoría, sino que los casos prácticos deben tener una gran importancia para hacerlo más útil.

En general, así intento hacerlo en los posts, aunque no sean casos prácticos como tales, pero pretendo que quede claro que la manera en que están descritos los hacen prácticos, en el sentido de su utilidad y aplicación inmediata, en la mayor parte de los casos. En el post de hoy he creído oportuno dedicarlo monográficamente a la publicidad.

Aunque es totalmente falso, para muchos profanos se equipara el marketing con la publicidad, dando a entender que hacer marketing es hacer publicidad.

La publicidad es un elemento más de los que integran la tecnología del marketing. La publicidad forma parte de la cuarta P del marketing tradicional: la promoción. En una definición sencilla, la publicidad consiste en la aplicación de un conjunto de técnicas de comunicación orientadas a convencer al potencial usuario de las características positivas del producto o servicio, además de potenciar la imagen de la empresa en general.

La publicidad deberá aprovechar tras haberse realizado un análisis DAFO de la empresa, (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades), los puntos fuertes de la misma para destacarlos y favorecer la venta de sus productos y servicios, así como ser capaz de sacar el máximo partido posible en la minimización de los puntos débiles.

Podemos complementarlo con la definición de Wikipedia, que dice que la publicidad es una forma de comunicación que intenta incrementar el consumo de un producto o servicio, introducir una nueva marca o producto dentro del mercado, mejorar la imagen de una marca o mantener mediante técnicas de recuerdo un producto o una marca en la mente del consumidor. Esto se lleva a cabo a través de campañas que se difunden en los medios de comunicación siguiendo un plan de comunicación preestablecido.

En la determinación de una campaña de publicidad, hay que tener muy en cuenta que la publicidad variará enormemente según sea un producto o servicio lo que deseamos comunicar, así el momento en que se encuentre la empresa y, especialmente, de la fase del ciclo de vida del producto a comercializar.

Si se trata de un producto, los objetivos publicitarios pueden centrarse en las virtudes del producto, tales como la imagen, la calidad y la garantía, y aprovechar la imagen de la empresa o marca, si es factible. En el caso de un servicio se caracteriza por una tremenda heterogeneidad en los mismos, lo que dificulta la aplicación homogénea de políticas de publicidad en este entorno. Por estas razones, los servicios requieren una estrategia de diferente a la del mercado de productos. En general, hay dos tipologías diferentes, cada una con su tipo de publicidad: cliente acude al servicio, o servicio acude al cliente.

En el primer caso, que cliente acude al servicio, se encuentran el cine, teatro, peluquería y otros similares para lugar único, siendo las cadenas de restaurantes (McDonald's, Burger King) o la red de autobuses o trenes las que consideran lugares múltiples.

Cuando es el servicio el que va al cliente, se considera lugar único cuando el servicio se desplaza a un lugar para un usuario concreto, como puede ser cuando se llama a un fontanero, y lugar múltiple en el caso de un cartero, que reparte a todos.

En cuanto a la publicidad para las empresas de productos, se publicita el producto y sus cualidad, aunque se puede reforzar con la imagen de marca, pero en caso de las empresas de servicios, la publicidad involucra a toda la empresa, y generalmente lo que se comunica es la imagen, las señas de identidad corporativa, por lo que el apoyo de los edificios y cómo están diseñados o su decoración interior, forman parte de esta comunicación corporativa. Las empresas de servicios, en general, tienen mejores o diferenciados edificios, ya desde el exterior, mejor situados, y notables adelantos o de diseño en el interior.

En cuanto a los objetivos publicitarios en función del ciclo de vida del producto se aplican de forma diferente según la fase en que se encuentren.

·       Fase de introducción
·       Fase de crecimiento
·       Fase de madurez
·       Fase de declive

En la fase de introducción, se aplicará lo siguiente: hay que dar a conocer el producto, realizar demostraciones de prueba del producto, provocar una disposición hacia la compra e involucrar al canal de distribución.

En la fase de crecimiento se debe realizar: continuar dando a conocer las ventajas del producto, reforzar los puntos fuertes del producto ya conocido, crear un hábito de compra entre los clientes y dar a conocer el posicionamiento del producto en el mercado.

Llegada la fase de madurez, lo más conveniente es la de publicidad de refuerzo del producto (impedir el olvido), mantener actitudes positivas hacia el producto, mantenimiento del hábito de compra (asiduidad de compra), y realizar un análisis del  comportamiento del cliente.

Finalmente, en la fase de declive conviene: reducción paulatina de la publicidad, creación de nuevas utilizaciones del producto, análisis de comportamiento del cliente y promocionar la compra repetitiva.

Visto lo que antecede, no es factible la aplicación de técnicas de publicidad elegidas sin tener en cuenta lo que se ha de publicitar. En el producto lo importante es el mismo, su imagen, calidad y garantía, y el refuerzo que pueda aportarle la marca. Si lleva aparejados servicios junto al producto, será aplicable incluirlos en la publicidad, (mantenimiento, entrega, duración y extensión de la garantía, entre otros), reforzando sus cualidades y mejorando la competitividad.

En las empresas de servicios lo importante es resaltar la imagen, amplitud, horarios, localización y comunicaciones, geografía abarcada y sobre todo, los servicios secundarios. Si hablamos de un hotel, el servicio básico será el alojamiento, pero es muy destacable en publicidad que tiene bar, piscina, restaurantes…

Y no olvidemos las estrategias ya mencionadas para el ciclo de vida en se encuentre un producto, pues ya hemos visto que no es lo mismo comunicar un producto que nace, en crecimiento, que uno que se encuentra en su fase de madurez, (refuerzo del recuerdo), o en su fase de declive, donde apenas se deberá invertir en publicidad salvo para promociones del producto en esta fase, (3 x 2, regalos complementarios y posibles vales descuento para cuando salga el nuevo producto que lo sustituirá.


Esperemos que este post pueda ser útil como guía inicial antes de emprender un proceso publicitario en una empresa. Al menos para intentar evitar errores inapropiados en la publicidad.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Outbound marketing

En el post anterior mencionaba que el Inbound marketing es una estrategia que utiliza técnicas no intrusivas para captar la atención de los posibles futuros clientes mediante la aportación de valor añadido e información suficiente como para atraer a los interesados y que sean ellos mismos los que soliciten la información al proveedor. Es decir, se busca la iniciativa del cliente, en lugar de bombardearle con información no solicitada en anuncios masivos.

Al basarse en la atracción, puede compararse el Inbound marketing con un pintura, que no es intrusiva en absoluto, pero que a cambio logra que se fijen en ella quienes deseen verla, sin molestar a nadie que no lo desee.  

El Outbound marketing es bien diferente. Se hace llegar a los usuarios información de un producto a través de medios masivos y no masivos indiscriminados, tales como la televisión, la prensa y la radio, o también publicidad impresa en buzoneo, folletos, catálogos, y acciones de telemarketing incluyendo el correo electrónico. Esta información no ha sido solicitada por los clientes.

En este caso podemos comprar el Outbound marketing como un pescador que va echando sus redes en el mar, cogiendo en las mismas tanto al objeto de la pesca como a otros seres y objetos no deseados. En cualquier caso es algo intrusivo y no solicitado.

Podemos notar que el Inbound marketing está centrado en el usuario y el Outbound marketing está centrado en la marca o el producto.

Recordemos que el Inbound marketing es una estrategia a largo plazo basado en la creatividad y el talento para atraer a los interesados o hacer que se interesen en base a la atracción o belleza, como es el caso del cuadro que está en la sala de exposición o pinacoteca esperando a lo vean y lo compren.

En el Outbound marketing ocurre hace lo contrario, buscándose constantemente la atención de forma intrusiva mediante la televisión, prensa, radio, banners, vallas publicitarias, ventanas emergentes, envío de correos indiscriminados a  bases de datos… El efecto suele ser pasajero y de escasa duración en el tiempo la mayoría de las veces

Dado que en el post anterior hablamos del Inbound marketing, nos centraremos en este post en el Outbound marketing.

No hemos de pensar que el Outbound marketing no debe ser utilizado. Es un marketing tradicional y tiene sus aplicaciones concretas en las que es casi insustituible. Imaginemos una nueva empresa que quiere darse a conocer. Si es potente y quiere ser conocida con rapidez en el mercado, no hay duda: primero elegirá el Outbound marketing.

Me viene a la mente una compañía de seguros, verti, que hace unos años no era conocida en absoluto. Decidió entrar por la puerta grande y hacer su hueco con rapidez en el sector de los seguros. Gracias al Outbound marketing, lo consiguió. Unos agresivos anuncios en televisión, sobre todo, radio y prensa, hicieron que cogiera  notoriedad, y actualmente es una empresa de seguros bien conocida y que se codea con las grandes. Cierto es que además de gastar un buen presupuesto en el Outbound marketing, su marketing era y es aún, agresivo y con una clara connotación de diferenciación.

El Outbound marketing puede ser esencial en los productos de consumo, que son aquellos que se destinan al uso personal, mientras que los productos que se utilizan a nivel empresarial o profesional tienen la calificación de productos industriales

En los productos de consumo, tenemos los productos de conveniencia, los de consumo duradero, los de especialidad y los no buscados.

Los productos de conveniencia pueden ser de compra regular (alimentos, jabón, dentífrico), de compra por impulso (revistas, bombones, pasteles), y productos de emergencia, como pueden ser los paraguas o los chubasqueros.

Concretamente en el caso de los productos de consumo de conveniencia de compra regular, el Outbound marketing es fundamental, dada la alta competitividad existente entre marcas, lo que nos obliga a no dejar que nos olviden. Mantener el recuerdo de la marca o el producto en la mente del usuario o consumidor es fundamental y el Outbound marketing es casi insustituible.

También en la categoría de productos no buscados, que incluye a aquellos productos más o menos desconocidos o bien que en principio no son buscados por los consumidores, (como por ejemplo, los nuevos productos) es también fundamental el inicio con el Outbound marketing. Incluso cuando son conocidos no es habitual buscar su adquisición, y suelen requerir de gran promoción para provocar su consumo.


Sin extenderme más, he querido dejar claro que, frente a movimientos aparentemente progresistas a favor del Inbound marketing, el Outbound marketing es muy útil y está tan vigente como el otro.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Tengo un servicio... ¿y ahora qué?




Sabemos que una variante del producto es el Servicio, y como diferente que es requiere un marketing diferente. Las empresas de servicios se han incrementado notablemente en los últimos años, al pasar nuestra sociedad desde la época industrial a la era de la información.

El mercado de los servicios se caracteriza por una tremenda heterogeneidad, lo que dificulta la aplicación homogénea de políticas de marketing en este entorno. Por estas razones, los servicios requieren una estrategia de marketing diferente a la del mercado de productos.

El servicio no suele prestarse sólo, sino que se considera generalmente a un servicio básico, el que se espera del servicio, pero suelen existir los servicios asociados, que pueden ser imprescindibles para la prestación del básico y que aportan calidad, diferenciación y estilo a la empresa, a la vez que pueden existir los servicios complementarios, que poseen la cualidad de no ser imprescindibles, pero aportan un notable valor añadido.

En el caso de un hotel, por ejemplo, el servicio principal es proporcionar alojamiento, (habitación), y los servicios asociados son los proporcionan ayudas al cliente, como los mozos o los conserjes, y los servicios complementarios pueden ser el restaurante, la cafetería, la piscina, etc.

El servicio no es un bien tangible en sí mismo, lo cual lo diferencia del producto elaborado. Una de las características del producto es que puede almacenarse y hacer acopio para épocas de mayor demanda mientras que el servicio ha de crearse ad hoc cada vez, incluso aunque sea un servicio estandarizado y repetitivo.

Por tanto, las características que definen al mercado de servicios son las siguientes:

        Intangibilidad
        Inseparabilidad
        Eventualidad
        Heterogeneidad

La intangibilidad es una de las características que más claramente definen al servicio, por contraposición al producto. Mientras que un producto se puede utilizar y poseer, el servicio se utiliza pero no se posee ni es tangible.

La inseparabilidad es otra característica del servicio: la realización o producción del servicio y su utilización son inseparables, de forma que quien recibe el servicio está en contacto directo con quien se lo presta. La comunicación e interacción es directa, a diferencia de los productos que se producen, se almacenan, se distribuyen y se utilizan en otras ocasiones de lugar y tiempo, sin contacto directo alguno entre proveedor y el consumidor o usuario.

La eventualidad es otra característica diferenciadora de los servicios frente a un producto tangible. Mientras que el producto puede guardarse para ser utilizado en otro momento, un servicio se utiliza o no se utiliza, pero no se puede guardar. El servicio no utilizado se pierde, siendo esta una característica típica de los servicios y que tiene una  gran influencia en la elaboración de los costes de los mismos.

Como ya conocemos, la heterogeneidad es consustancial a los servicios, ya que nunca un servicio es igual a otro. Indudablemente no es lo mismo un avión, tren o autobús que realice un viaje con todas sus plazas ocupadas o que vaya medio vacío. En el primer caso realizará un servicio rentable y en el segundo no. En el caso de los productos, los no utilizados en una ocasión pueden ser utilizados en otra, mientras que las plazas no ocupadas en los medios de transporte mencionados es una pérdida que ya no se puede recuperar por muy llenos que vayan los siguientes.

El servicio tiene unas características muy especiales como se ha descrito anteriormente, que se acompañan de una serie de servidumbres inherentes a las mismas.

Entre ellas hemos de considerar que la idea de servicio raramente es considerada en un único sentido, ya que un servicio suele ir asociado a otros servicios complementarios, dada su complejidad. El mayor o menor número de servicios asociados de un servicio principal o básico es un carácter diferenciador y competitivo entre empresas de este segmento, independientemente o no de que puedan ser facturados aparte del servicio principal, o bien darlos complementariamente al servicio principal, sin cargo.

Las empresas de servicios dependen en mayor manera de las personas que las empresas que elaboran productos. Si en la fabricación de productos las personas pueden ser importantes, en las empresas de servicios las personas pasan a ser la parte fundamental, tanto por el factor humano en sí mismo, como especialmente a nivel de costes.

Del mismo modo, la infraestructura de la empresa de servicios es de alta importancia en este segmento. Los edificios de los bancos u otras empresas de servicios consideran de gran importancia la localización, estructura interna, diseño y tamaño, así como en el caso de los medios de transporte se han de considerar la calidad, presentación, tecnología y comodidad.

Todo lo que antecede resulta lógico si tenemos en cuenta que, ante la carencia de un producto concreto, el vehículo de comunicación de la calidad de la empresa de servicios lo constituyen las personas y las infraestructuras de prestación y base estructural de las oficinas y demás instalaciones. Todos podemos ver como las empresas de servicios ofrecen unos edificios con determinadas características de localización, comodidad y aspecto externo de calidad y belleza arquitectónica, mientras que en las empresas industriales las instalaciones pueden, suelen, ser “menos bonitas”.

De esta forma, existe una fuerte interacción entre el proveedor del servicio y el usuario del mismo, con algunos matices diferenciadores derivados del modo en que se realiza la prestación del servicio por el proveedor. Se dan tres casos en los servicios:

        El cliente acude al servicio
        El servicio va al cliente
        Comunicación remota

En todos los casos existen dos modalidades, único o múltiple, en lo que respecta a los lugares de prestación del servicio por parte del proveedor.

En el primer caso, cliente acude al servicio, se encuentran el cine, teatro, peluquería y otros similares para lugar único, siendo las cadenas de restaurantes (McDonald’s, Burger King) o la red de autobuses o trenes las que consideran lugares múltiples.

Cuando es el servicio el que va al cliente, se considera lugar único cuando el servicio se desplaza a un lugar para un usuario concreto, como puede ser cuando se llama a un fontanero, y lugar múltiple en el caso de un cartero, repartiendo a todos.

Como ejemplos de servicio de prestación remota podemos considerar las tarjetas de crédito, la venta a distancia, la radio y la televisión.

Los elementos del marketing mix en los servicios tienen lógicamente distinto grado de influencia en el sector servicios.

Como resumen, los servicios se caracterizan por:

        Intangibilidad – Un servicio no es tangible, como el producto
        Eventualidad – El servicio se usa de forma esporádica
        Inseparabilidad – El servicio no puede separarse
        Heterogeneidad – Un servicio no es nunca igual a otro
        Básico – Asociados – Complementarios

El Precio en los servicios

Por sus particulares características, en los servicios el precio es más difícil de evaluar por el consumidor, en base a:

        Mayor dificultad del usuario para entender el valor real
        Ignorancia de los costes
        Escasa percepción de personas/rapidez/medios necesarios
        Menos parámetros comparativos
        Ofertas heterogéneas

La Comunicación en los servicios

        Mayor importancia por su intangibilidad
        Corporativa
        Informativa

La Distribución en los servicios

        Canales especializados
        Importancia de la localización
        Accesibilidad
        Acercamiento al usuario por localización múltiple
        Consideración de intermediario
        Imagen de idéntica calidad
        Imagen homogénea

En cuanto a la comunicación la diferencia entre la corporativa y la informativa, es que la primera involucra a toda la empresa, y generalmente lo que se comunica es la imagen, las señas de identidad corporativa, por lo que el apoyo de los edificios y cómo están diseñados o su decoración interior, forman parte de esta comunicación corporativa. Las empresas de servicios, en general, tienen mejores o diferenciados edificios, ya desde el exterior, mejor situados, y notables adelantos o diseño en el interior.


Por otra parte, la comunicación informativa trata de procurar que los usuarios, tanto los  usuales como los potenciales, conozcan el servicio en sí mismo, sus características, ventajas y posibilidades.