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domingo, 28 de febrero de 2016

Marketing y psicomarketing

Una de las formas más efectivas de conocer el impacto que un mensaje, una marca, un producto o un servicio produce sobre el consumidor es preguntarle directamente. De aquí surgen los estudios de mercado y de opinión del consumidor, imprescindibles para realizar un marketing adecuado en cada caso.

Pero actuando así nos encontramos con una paradoja. Y es que según algunos autores, como Gerald Zaltman en su libro en “How Customers Think”, se estima que nada menos que el 95% de los pensamientos, formas de aprendizaje y de los actos emotivos se producen en el inconsciente. Es decir, solamente un 5% es fruto del proceso de la mente consciente o de lo realmente percibido.

Dicho de otra forma, cuando se realizan estudios de mercado en los que se realizan preguntas y respuestas, las respuestas obtenidas suelen provenir de la parte consciente del individuo, lo que les resta espontaneidad, (aunque parezcan respuestas espontáneas), y por lo tanto, autenticidad. En el caso de, por ejemplo, la experimentación o en la observación, el sujeto tiene una respuesta más directa, con influencia de su
mente consciente pero, en ocasiones, posee tiempo suficiente como para permitir la entrada del pensamiento inconsciente en el proceso de decisión.

Por lo tanto los estudios de mercado o de opinión de los consumidores sobre sus motivaciones de compra sólo recogen un 5% del total de los datos, siendo ignorados o enmascarados de forma involuntaria ese notable 95% de datos inconscientes, que es  donde realmente se encuentra el proceso de decisión en las personas. En los diferentes análisis sobre el comportamiento de la mente se ha averiguado que el pensamiento consciente es mucho más lento que el inconsciente. 

Por tanto, en la investigación de mercados la mayoría del conocimiento que se recoge para conocer como piensan los clientes está basado en información obtenida a través de sistemas lentos, por su implicación en diálogos o petición de reflexión, como son las entrevistas, las reuniones de grupos, o la cumplimentación de cuestionarios, basamos los resultados una toma de datos lenta y poco espontánea. Esto resulta tanto más problemático cuanto que se sabe que parte de los procesos de compra se basan muchas veces en los caprichos o impulsos espontáneos de las personas, y éstos surgen en la mente inconsciente. A raíz de esto hubo que ponerse el traje de faena e intentar ver la forma de conocer como es ese proceso inconsciente.

Se conseguían mejores datos con las técnicas de observación y de experimentación, pero la respuesta ante preguntas formuladas puede ser alterada por el consumidor, de forma voluntaria o involuntaria.

Para evitarlo se acudió a las técnicas de psicociencia o neurociencia, que utiliza mediciones biométricas como la actividad cerebral, el ritmo cardíaco, la respuesta de la piel... de los sujetos estudiados para obtener conclusiones. A esto es a lo que llamamos psicomarketing o neuromarketing, ya que se trata de una toma directa de las reacciones directas de la mente ante un estímulo medidas por escáneres, resonancias magnéticas o cualquier otro sistema conectado a la persona. De esta forma las reacciones no se ven manipuladas porque la respuesta del cerebro se ve reflejada en las  imágenes tomadas de las diferentes partes del cerebro por estos aparatos. También puede verse en la variación del ritmo cardiaco u otras constantes vitales.

La diferencia con otras técnicas anteriores es que se basa en reacciones reales medibles directamente en el individuo analizado, con los equipos tecnológicos adecuados, en lugar de basarse en lo que los usuarios dicen que hacen, dicen que piensan o dicen que sienten, sino que al ser medición directa de sus propias reacciones mediante dispositivos tecnológicos, muestran lo que realmente sienten o piensan los usuarios. Es decir, de esta forma se sabe lo que hay realmente entre la creación de un estímulo y la reacción real de una persona.

A primera vista podemos encontrar dos factores en contra de la aplicación de las técnicas psicológicas al marketing. La primera es fácilmente deducible: estas técnicas son caras. Se requieren equipos médicos costosos durante un tiempo determinado y a aplicar en un cierto número de individuos, además de que deben ser analizadas por personas muy expertas para sacar conclusiones válidas. Esto es una primera barrera, asumible según presupuestos disponibles, pero podemos ver otro aparente problema de ética en la utilización de personas en estas prácticas, aunque son pruebas totalmente voluntarias. Y mientras se limiten a medir datos todo puede ir bien: lo malo sería cuando se intentase influir en la mente de las personas con esta tecnología. 

Hay algunas diferencias claras que deben tenerse en cuenta sobre los resultados de las actividades de psicomarketing y las técnicas de experimentación y observación. Por ejemplo, el hecho de que las ruedas de los carritos de los supermercados parecen que están estropeadas porque giran hacia las estanterías no es casualidad, sino que como muchos sabemos está hecho aposta, con la finalidad de que las personas se vean obligadas a ver las estanterías y comprar más. Pero esto no es psicomarketing, sino que proviene de técnicas de experimentación, como también lo es que los productos más necesarios estén al final del supermercado, (tenemos que recorrer todo y posiblemente comprar más), o la posición de los productos en las estantería, estando los productos más caros o más convenientes para el supermercado a la altura de la visa, mientras que los más baratos o menos convenientes para el supermercado están abajo, y hay que agacharse, o muy altos para cogerlos con dificultad. Todas estas prácticas derivan de haber realizado con los consumidores las técnicas de experimentación y observación.

Entonces, ¿para qué resulta útil el psicomarketing? Siempre para conocer el comportamiento real de los usuarios ante pruebas de atención, memoria, percepción, sentimientos y recuerdos, básicamente. Por estas razones, para ver la influencia de una marca en el consumidor, su comportamiento ante cambios de color o forma en el envase, sentimientos que transmite la marca o el producto mostrado y su comparación con otras marcas o productos o la atención que provoca.

Veamos un ejemplo de lo que puede aportar el psicomarketing como complemento a las técnicas más habituales de marketing: el de Coca Cola y Pepsi Cola.

En 1975 se realizaron pruebas de cata en centros comerciales de todo el mundo para saber cuál era la bebida más aceptada de las dos en una prueba a ciegas. La mayoría  prefirieron Pepsi Cola frente a Coca-Cola y sin embargo las ventas de Coca-Cola superaban con mucho a las de Pepsi Cola.

Para intentar entender estos datos aparentemente antagónicos, en 2003 se volvió a repetir el experimento, pero ahora mediante técnicas de neuromarketing, concretamente realizando una Resonancia Magnética Funcional mientras probaban ciegamente las dos bebidas.

Nuevamente, más de la mitad de los que participaron, prefirieron Pepsi a Coca-Cola. Y la resonancia magnética funcional lo corroboró porque la excitación del órgano cerebral que tiene una parte activa en la valoración de sabores, y parece que también en los sentimientos de amor y odio, era superior cuando bebían Pepsi.

Después se volvió a repetir el experimento pero esta vez conociendo lo que iban a tomar. En este caso ganó Coca-Cola en 3 de cada 4 consumidores. Esto demostró de forma evidente el poder de la marca en nuestro inconsciente.


Es fácil pensar en más ejemplos en los que utilizar el neuromarketing por las empresas. Claro que sin olvidar diversos detalles, tales como su elevado coste, algunas consideraciones de tipo ético en algunos casos, una cierta ausencia de estándares, (aunque hay una asociación de estandarización), y determinación del tamaño de la muestra. En definitiva, es una decisión a considerar que tiene muchas repercusiones, además de su coste, y que en otros casos se pueden solucionar con técnicas de tipo experimentación y observación. Sobre estas últimas hablaré en próximo post.

sábado, 6 de febrero de 2016

Marketing e Internet de las cosas (IoT)

Desde que a partir de la segunda mitad del siglo XX comenzase la llamada tercera revolución industrial, o revolución tecnológica, caracterizada por grandes y veloces avances en el ámbito de los ordenadores y de las tecnologías electrónicas, ninguna parcela en el ámbito de lo profesional, social y personas ha quedado fuera de su alcance. Las comunicaciones fueron formando parte de esta evolución hasta, ¿quién lo iba a decir?, pasar a ser la parte más importante, sobre todo en el último cuarto del siglo, con la aparición de Internet.

Repetidamente he venido diciendo en el Blog que el marketing bien aplicado es siempre pionero en beneficiarse de los avances tecnológicos, ya desde el antiguo fax hasta los  emails y, sobre todo, las múltiples aplicaciones de Internet y su irrupción en las Redes Sociales.

La gran integración de las comunicaciones con todo tipo de dispositivos, ha hecho que nazca un nuevo concepto, llamado Internet de las cosas, o por sus siglas en inglés IoT, (Internet of Things).

Hoy comentamos el marketing y sus conexiones con IoT, que es lo mismo que decir la utilización de toda clase de dispositivos, mas allá de los ordenadores portátiles, del teléfono móvil y las tablets, es decir, incluyendo también a los wearables. (Post 70). Mediante las comunicaciones no son solo las personas sino que todo está conectado con todo. Y el marketing moderno no puede ignorar esta tecnología multidispositivo.

De hecho, según Philip Kotler, se entiende por marketing “el acto de obtener un producto deseado de otra persona, ofreciéndole algo a cambio”.

Esto implica que deberían cumplirse estas condiciones:

·       Existir dos partes, como mínimo
·       Ambas partes deben aportar algo que suponga un valor para la otra
·       Ambas partes deben sentirse libres de aceptar o rechazar la oferta
·       Ambas partes deben aceptar que el intercambio es adecuado
·       Ambas partes deben ser capaces de comunicar y entregar

Podemos resumir, de manera algo burda, que el marketing a nivel profesional trata de comunicar y, como consecuencia final, terminar proporcionando algo. Pongámosle la palabra vender, y está todo dicho.

Aunque hoy esté abordando el marketing y el Internet de las cosas de forma directa, hay ya varios posts anteriores donde hemos visto su uso, tales como: (por si deseáis leerlos si no lo habíais hecho ya, o repasarlo ahora) El post 51 sobre el marketing sensorial, post 56, sobre publicidad dinámica, posts desde el 59 al 61, sobre marketing de guerrilla, Street marketing y Ambient marketing, el post 64 sobre marketing de proximidad, post 68 sobre Advergame marketing muy especialmente el post 70 sobre marketing en wearables.

En todos estos casos se utilizan muy especialmente las cosas como objeto intermedio del marketing, en el sentido del uso de la tecnología y todo tipo de dispositivos.

Esto es el Internet de las cosas, y constituyen un maravilloso vehículo para realizar nuestras acciones de marketing.

Hace muchos años, en la primera mitad del siglo XX, las acciones de marketing eran bastante iguales y repetitivas. Con los medios al alcance de la época, los expertos en marketing se devanaban los sesos por hacer algo nuevo que atrajese la atención del usuario por encima del resto de las marcas y consumidores. La radio, la prensa y el incipiente uso de la televisión lograban unos anuncios, (por citar solo un parte del marketing), con grandes similitudes, por lo que cuando había uno con gran ingenio, calidad e impacto, el éxito estaba asegurado, y había algunos que trascendían hacia la gente, de forma que se utilizaba para todo lo relacionado con el tema.

Un ejemplo es el del coñac Fundador, que decía que “Está como nunca: Fundador”, con su musiquilla particular que era la base del éxito del anuncio. El impacto en la gente fue tal que cuando alguien le preguntaba a otra persona, ¿como estás?, contestaba que estaba como el coñac Fundador, para decir que estaba bien. Puedo recordar muchos bastante buenos, siendo los de  Coca Cola de los mejores en conectar con la gente, por su acercamiento a la vida cotidiana. Por cierto, entre los anuncios más antiguos había muchos de un machismo insultante que hoy estarían prohibidos.

Está claro que el marketing evoluciona con el tiempo, adaptando con rapidez las tecnologías existentes y disponibles. Antiguamente, una buena campaña era copiada de forma repetida, con las variaciones lógicas para evitar el plagio, y tenías a tu disposición los medios masivos y otros más localizados como las vallas publicitarias. Si miramos a  nivel focalizado, en los cines había una introducción antes de comenzar las películas, que eran básicamente anuncios, destacando Movierecord como empresa publicitaria, con bastante éxito.

La llegada del email marketing facilitó un nuevo paradigma en el marketing, hasta lograr también saciar al usuario, tal como lo hastiaban los medios masivos, creándose el spam. Recordemos que en el mundo 2.0 el marketing intrusivo tiene los días contados. A nadie le agrada que alguien irrumpa en su privacidad, obligándole a dejar lo que está haciendo para atender a una cosa que tal vez, lo más probable, lo le interesa para nada. Es el defecto de la publicidad masiva, que llega a los teléfonos móviles actuales. No obstante, con el marketing de permiso, nacido de Seth Godin en su excelente libro sobre la Vaca Púrpura, en el que el autor comenta que el verdadero marketing, y mucho más aún en el marketing 2.0, debe pedir permiso al usuario antes de enviarles publicidad.

El marketing de guerrilla es una excelente aplicación del Internet de las cosas. La utilización de estrategias  y herramientas de marketing poco convencionales de forma que no parezca que estamos realizando publicidad logra impactar todavía al usuario. De esta forma sustituimos la inversión monetaria por acciones con capacidad de sorprender al potencial usuario, mediante ingenio, originalidad y creatividad.

Otra utilización del IoT, (Internet de las cosas) la encontramos definida muy claramente en el Ambient marketing, que aprovecha las cosas del entorno cotidiano en el que nos movemos, integrándose con el mismo, para crear y difundir el mensaje deseado.

No se trata de introducir un elemento publicitario nuevo en el entorno, sino que a diferencia de otras técnicas, el Ambient marketing se integra entre los elementos cotidianos, (cosas) y los “reinventa” para darles una finalidad de mensaje publicitario. Esto lo hace más atractivo, llamativo, y apenas o nada intrusivo respecto a otras formas de marketing.

En lugar de la publicidad intrusiva y no deseada por el consumidor, en el Ambient marketing se trata de hacer partícipe al consumidor, creándole la sensación de que está implicado con el mensaje mediante la utilización y ligeros cambios en los elementos donde se mueve cotidianamente. Se utilizan elementos cotidianos existentes, como el mobiliario urbano, paradas de autobuses, elementos accionados a distancia por Internet que logran hacer que las personas le dediquen un tiempo de atención, sin interrumpir su actividad natural, su ida al trabajo, a casa, al banco…

Cierro este post sobre el marketing con IoT recordando la otra variante, que es el Street marketing, que es también una parte del denominado marketing de guerrilla. La realidad es que la campaña deberá ser bastante ingeniosa para lograr un mensaje impactante, desarrollándose, como en el caso del Ambient marketing, sin estorbar el libre tránsito de las personas y que logre que algo cotidiano se convierta en algo extraordinario. La innovación y la espontaneidad son la clave, así como la capacidad de empatía para ponerse en la piel del usuario, para hacer que el anuncio no solamente no le estorbe, sino que sea capaz de distraerle y de mejorar su experiencia con el paisaje cotidiano.


Las cosas tienen una doble utilidad, ya que conectadas a Internet, trascienden algo más allá, y el marketing de Internet de las cosas lo aprecia y lo utiliza.

jueves, 4 de febrero de 2016

Marketing de afiliación


El marketing de afiliación es una fórmula de marketing que persigue el aumento de los resultados mediante el incremento de las empresas o personas que amplíen el alcance que abarcaría la empresa por sí misma con sus propios medios. Es decir, si una empresa  desea ampliar su alcance ofrece a terceros unos incentivos por lograr determinadas acciones que le lleven tráfico a la empresa. Las empresas o sitios web, llamados afiliados, se encargan de promocionar a los anunciantes mediante la publicación de sus anuncios o promociones. Dichos afiliados obtienen una comisión cuando el usuario entra en su página web y realiza alguna acción, como dar un clic en el anuncio, y si la empresa logra la venta, el afiliado gana una comisión.

Tal como está concebido, este proceso requiere de tres elementos:

•        Empresa/Afiliador. Suele designarse con cualquiera de esos términos, y es la empresa que desea promocionarse, o su marca o productos
•        Plataforma de afiliación, o red de afiliados. Es la empresa que actúa de intermediaria entre los afiliados y la empresa o afiliador
•        Afiliados. Son las páginas Web que se integran en un programa de afiliación para insertar la publicidad y generar tráfico a la Web de la empresa o afiliador

Este proceso requiere de determinados protocolos para que funcione correctamente, que intentaré resumir a continuación.

Empresa/Afiliador – La empresa o afiliador que desea ampliar sus actividades de marketing comunica a la plataforma de afiliación los anuncios o acciones que desea insertar, y le proporciona los recursos para que pueda hacerlo. Por otra parte, le describe lo que realmente desea de los visitantes a la red de afiliados: desde un simple clic, o el logro de un formulario, o llegar hasta el logro de una venta. Corresponde a la empresa afiliadora darle esas directrices a la plataforma de afiliación.

Plataforma de afiliación – En la plataforma de afiliación, y utilizando los recursos de marketing proporcionados por la empresa afiliadora, se aportan las herramientas que hacen posible el proceso, ya que esta plataforma es la que hace el seguimiento y gestiona todos los enlaces que vienen de los afiliados, y es la que les coloca las cookies en la Web, para su seguimiento. Por otra parte, los afiliados también acuden a las plataformas de afiliación para ver lo que hay disponible para colocarlo en su Web, y así obtener ganancias en su Web tan sólo por la inserción del banner, o vínculo o lo que se haya concertado.

Afiliados – Son todas aquellas empresas o personas con página Web que desean obtener un beneficio económico adicional por la inserción de vínculos o anuncios en su página Web. Lógicamente, la Web de estas empresas o personas ha de disponer de bastante tráfico para que realmente sea rentable esta inserción.

A primera vista parecería que no es necesaria la red de afiliación intermediaria, pero sí lo es porque es adonde se dirige la empresa afiliadora para dar a conocer que posee productos para promocionar, y a la que se dirigen los afiliados para notificarles que desean actuar como tales. Por otra parte, esta red de afiliados proporciona todo el software necesario de seguimiento para que los datos captados por los afiliados lleguen a los anunciantes.

Entre las redes de afiliados más conocidas en España podemos citar a Árgonas, Tradedoubler y Zanox.

El anunciante abre sus campañas en las redes de afiliación, y recoge los acuerdos de pago entre el anunciante y el afiliado, según las acciones estipuladas. Es precisamente la plataforma de afiliación la que hace el seguimiento del proceso y la que instala las cookies en el ordenador de las personas que interactúan en la red.

El funcionamiento del marketing de afiliación se basa en el pago de una cantidad por el anunciante a los afiliados que generen algo positivo para el anunciante. Ese “algo positivo” puede ser diverso, tal como desde un simple clic al logro de una venta. Un resumen puede ser el siguiente.

•        Clic
•        Conexión con la Web del anunciante
•        Cumplimentar un formulario
•        Petición de información
•        Suscripción
•        Venta

Funcionamiento – Imaginemos que un usuario visita una página web de un afiliado y le  gusta una promoción o anuncio que ve en la misma. Puede optar por no hacer nada, o bien por hacer clic en el banner o vínculo y realizar una acción determinada en el sitio del anunciante. (Frecuentemente, un registro en un formulario, petición de información o incluso puede comprar directamente en esa Web). Tras la acción, el afiliado recibirá el pago de una comisión por esta acción.

Para la empresa afiliadora, todo son ventajas. Aumenta su red de marketing y sólo paga si se obtienen resultados, (CPA, o coste por acción).

Para los afiliados, las ventajas se encuentran en la obtención de recursos económicos en forma estática, es decir a través de su Web. Resulta muy importante para el afiliado tener la habilidad de derivar tráfico de interés hacia su página Web, de forma que los visitantes de la misma puedan realizar las acciones requeridas por el afiliador. Sobre todo, teniendo en cuenta que el afiliado solamente recibe compensación económica si los visitantes de su Web realizan las acciones concertadas.

Por otra parte, la Plataforma de afiliación es una empresa que percibe una comisión por actuar de intermediadora entre las empresas afiliadoras y los afiliados. En esta plataforma los aspirantes a afiliados pueden encontrar campañas en activo en las que participar, y las empresas afiliadoras lograr la red de afiliados necesaria para su expansión. Esta plataforma aporta el sofisticado y necesario software para el proceso.


Por tanto, podemos considerar como una forma de marketing al marketing de afiliación, dado que una empresa, marca o producto se da a conocer, o puede llegar a vender, adicionalmente, a través de una red de distribuidores, que en este caso son los afiliados. 

sábado, 16 de enero de 2016

Proximity marketing

Entre los objetivos de este Blog se encuentra dar todas las visiones y facetas factibles del marketing, de forma que podamos utilizarlo de la manera mas completa posible, y en el entorno más conveniente en cada caso. Incluimos todos los avances tecnológicos aplicados al marketing.

Las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones actuales han hecho posible que el marketing pueda ir a buscar al usuario dondequiera que se encuentre. Es más, con estas tecnologías las marcas o proveedores pueden saber cómo encontrar al usuario de forma localizada, gracias a diversas fórmulas de geolocalización y de micro geolocalización. Si este marketing se hace de forma correcta el usuario no tiene porqué tener sensación de invasión de intimidad sino al contrario, al verse personalizado y con ofertas que le facilitan grandemente sus compras, le resulta muy útil.  

Comenzando por la geolocalización, una de las utilidades más claras del marketing de proximidad consiste en la disponibilidad de los dispositivos móviles de poder aportar su localización, a través de las coordenadas de situación. Nacida de la confluencia del marketing y la geografía permite la localización exacta de los clientes y puntos de venta,  localizándolos sobre un mapa digital son susceptibles de que les enviemos lo que queramos transmitir al usuario, desde publicidad a interesantes descuentos de compra localizados en el lugar en el que se encuentra el mismo.

Esto es posible en gran medida gracias a técnicas de comunicación de corto alcance conocidas, como es el Bluetooth, o menos conocidas, como es el caso del NFC o los e-beacons. También se utilizan en este contexto los SMS. Por supuesto también se utiliza la localización mediante GPS. También se utilizan los códigos QR.

Dado que el objetivo es hacer más placentera la visita a los centros comerciales a las personas y facilitar sus compras, las marcas pueden optar por cualquiera de los métodos mencionados para ofrecerles descuentos localizados instantáneos en los lugares por los que el usuario se va desplazando.

El sistema de comunicación puede ser desde el más sencillo, mediante las promociones por SMS, para lo cual basta tener un teléfono móvil, lo que le permite llegar a un gran número de personas del público objetivo. Si el usuario se encuentra en un gran centro comercial, por ejemplo, y recibe un SMS en el que se le comunica que en el stand de L’Oreal le harán un descuento de un 30% si se acerca antes de 30 minutos, esto es muy interesante para el usuario en la mayor parte de los casos.

Este sistema se sigue utilizando, pero ha sido muy mejorado con otros sistemas de proximidad como los mencionados del Bluetooth, e-beacons o NFC.

Posiblemente con la que estamos más familiarizados es con el Bluetooth, ya que la mayoría lo llevamos activado en el móvil siempre o gran parte del tiempo. Antes el tenerlo activado consumía la batería con mayor rapidez, pero modernamente afectan menos a la duración de la batería.

En el caso de usar el Bluetooth, mediante este medio se pueden realizar descargas de contenidos multimedia y de aplicaciones a teléfonos móviles que se encuentren cercanos. Actualmente no se utiliza demasiado, sobre todo por las evidentes ventajas de otras tecnologías, como es el caso de los beacons, que usa Bluetooth. 

En el marketing de proximidad se utilizan con frecuencia los e-beacons, aunque es una tecnología todavía con pocos puntos emisores, pero de gran utilidad. Mejor que utilizar para la localización al GPS, se van utilizando los e-beacons, (se traduce como faros o balizas), que para recintos con alcance reducido tiene muchísima más precisión que el GPS. Los beacons son dispositivos de pequeño tamaño, como una moneda de medio euro, que emite una señal tipo Bluetooth con un alcance máximo de 50 metros.

El emisor e-beacon detecta los móviles que tengan el Bluetooth activado y que estén dentro de su zona de cobertura, para ofrecerle la descarga del contenido o el mensaje multimedia con las ofertas o lo que desee. La doble ventaja del beacon frente al GPS, es que el GPS gasta mucha más batería y los beacons funcionan dentro de los edificios con mucha más precisión que un GPS. En grandes ciudades como Nueva York y Londres hay bastantes marcas de renombre que los están implantando en sus tiendas y centros comerciales.

Por otra parte, la tecnología NFC, (Near Field Communications) es una tecnología inalámbrica de corto alcance, que funciona en una banda libre, y que tiene su origen en la tecnología RFID, (identificación por radiofrecuencia), que son de uso relativamente frecuente.

El NFC se ha concebido para diversas funciones, entre las que consideramos más destacadas la de facilitar el pago de las compras en establecimientos que posean este sistema, a través del teléfono móvil. Tiene un alcance limitado, y una velocidad de intercambio de datos alta, lo que permite enviar al usuario información local concreta sobre ese local o tienda en que se encuentra. (Bonos descuento instantáneos, ofertas diversas para ese establecimiento), además de que el NFC contribuye a agilizar las operaciones de pago sin utilización de dinero ni de tarjetas: tan sólo el teléfono móvil, porque para esta forma de compra no es necesario dinero ni tarjeta de crédito. Simplemente el pago se efectúa acercando el teléfono móvil del comprador al aparato NFC del vendedor.

Otra de las ayudas con que cuenta el marketing de proximidad es con los códigos QR, (Quick Response) que son módulos para almacenar información, que puede ser leída por los receptores QR correspondientes. Presenta tres cuadrados en las esquinas que permiten detectar la posición del código al lector. Mediante la instalación de una App sencilla en el móvil, ya estará listo para poder leer los códigos QR desde nuestro propio móvil.  

Creo que son evidentes las ventajas del marketing de proximidad, (tanto para la marca como para el usuario), entre las que podemos destacar:

•        Acceso inmediato sobre la ubicación exacta donde encontrar un producto o servicio
•        Recepción inmediata y localizada de descuentos, cupones y promociones
•        Posibilidad de utilizar la gamificación, (uso de juegos), en tiempo real cerca de la tienda de la marca, resolviendo un juego rápido o acertando un enigma
•        Permite ofrecer información en tiempo real sobre los servicios más próximos
•        Permite la realización de métricas y análisis, analizando los datos de la  geolocalización (ubicación del cliente, identificación de hábitos y costumbres, intereses y preferencias), pudiendo cubrir con mayor facilidad las necesidades  pendientes de satisfacer

Las ventajas son indudables, y estas tecnologías se va incorporando poco a poco, a la vista de los frutos obtenidos por los que ya los están utilizando.


Si la mayoría de las personas van con un teléfono móvil, muchas veces inteligente, o con ordenadores portátiles de pequeño tamaño, o con tablets, siempre conectados, desde donde lo consultamos todo, comentamos y compartimos en redes, sería inútil no aprovecharlo para atraer mejor a nuevos clientes y fidelizar a los propios clientes.